Claudio Parra

Al formarse The High & Bass, la labor de Claudio fue la de tocar el acordeón. Convencido por un profesor de la Universidad Técnica Federico Santa María mientras estudiaba ingeniería en 1965, Claudio decide dejar la carrera, viajar a Santiago y postular al Conservatorio de la Universidad de Chile. Aprendiendo de manera intensiva, ya que sus diecinueve años no son la edad óptima para los estudios de piano, Claudio logra entrar al Conservatorio y se convierte en el único integrante del grupo en tener entrenamiento musical formal. Del acordeón pasa al piano, instrumento que caracterizaría su quehacer en los años más gloriosos del grupo, y que definiría una parte importante de su sonido característico.

Sus conocimientos sobre música docta han llevado, además, a que él sea el constante nexo entre la banda y las orquestas con las que han trabajado en sus incursiones sinfónicas, como la aún inédita “Letanías Por El Azar”, “Los Caminos Que Se Abren”, “Corre Que Te Pillo” y el disco Mamalluca (1999). La composición de melodías es su fuerte, y su piano característico es el que guía canciones tan importantes como “La Conquistada“, “La Poderosa Muerte” y “Mira Niñita“, aunque se ve más notorio en obras progresivas como las que adornan el disco Obras de Violeta Parra de 1984 e incluso en su hermosa composición “Elqui”, que aparece en Mamalluca. Pero también ha ejecutado interesantes arreglos en sintetizadores, como los que adornan el tema “Amor Americano” de Alturas de Machu Picchu, de 1981 y el disco completo Si Tú No Estás de 1989.

Dentro de la banda, él es el coleccionista empedernido, el encargado de mantener el archivo actualizado de los conciertos y las grabaciones de Los Jaivas, además de los recuerdos y las partituras. Por su carácter sociable, él es el integrante del grupo que ha concedido más entrevistas a la prensa, y en los últimos años se ha convertido en el encargado de presentar los temas en los conciertos. Luego de la muerte de Gato Alquinta, su carácter de “director musical” de la banda lo llevó a ser quien preparó a sus hijos, Eloy y Ankatu para que fueran su reemplazo.